Aún más cerca…

El segundo día de excursión salimos en busca de ella. Una de las parejas de turistas no había visto la Anaconda aún, entonces nos sumamos a una expedición relámpago para encontrarla.

Anaconda en pleno día de sol

No era mucho más grande que la que habíamos visto noches atrás, pero era majestuosa. Brillaba al sol.

Seguimos viaje, y en el camino, las simpáticas capibaras o carpinchos se estaban dando un fresco baño.

Los carpinchos (capibaras) dándose un baño

Ojitos achinados, mucho pelaje y un hocico encantador. ¿No les parece?

Luego llegó el turno de visitar nuevamente los caimanes. Nos encontramos con la sorpresa de tocar los bebés caimanes, tan pequeñitos (y menos peligrosos que los papás).

Los papás nos miraban sospechosamente desde lejos. La tarde ya se cerraba y el sol iba poco a poco escondiéndose. Era hora de volver.

Cabezas de Caimanes asomándose en el agua

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