Buggy, Arena y Sol

Nos levantamos temprano y nos fuimos a la puerta del lugar donde nos hospedábamos preparados para el tour de buggy, o también llamado arenero. La realidad es que Huacachina ofrece dunas increíbles para este deporte.

Una vez en la puerta, se fue de a poco formando un grupo de ocho personas para ir, y después de unos minutos apareció el guía – chofer del buggy para llevarnos. Ahora mismo no recuerdo su nombre pero se trataba de un hombre muy simpático, gracioso, y algo carismático. Su cuerpote robusto y moreno, sumado a su sonrisa contagiosa, nos hizo sentir enseguida en confianza.

Nos subimos al arenero y nos instó a ajustarnos apropiadamente los cinturones. Ahí fue cuando comencé a pensar que no se trataba simplemente de “conducir en la arena”.

El guía arrancó el motor, y sin que nos dejara tomar aire, pisó el acelerador lo que hizo que el buggy volara casi en las dos últimas ruedas. Ahí confirmé que me tenía que sujetar más fuerte.

En sólo dos minutos dejamos atrás la carretera y trepamos las dunas a una mayor velocidad. Literalmente, se trataba de una montaña rusa sobre la arena, en la que estábamos bien sujetos al arenero, saltando las gigantes dunas.

Era como estar en uno de esos juegos de los parques de diversiones, en el momento exacto que se te sube el corazón a la garganta, sólo que en este caso, el buggy trepaba la duna a toda velocidad, y cuando llegaba a la mismísima cima de la gran duna, iba más fuerte bajando a “todo trapo”.

Y de esta manera, con lo maravilloso de sentir el viento en la cara a tanta velocidad, escuchamos los gritos ensordecedores de nuestra compañera de tour brasileña (irónicamente, el buggy se inventó en Florianópolis, Brasil). Esta bonita muchacha, con sus fuertes alaridos me hacía sentir aún más el fenómeno montaña rusa, y no lo voy a negar, eso me gustaba, entonces ¿para qué culparla? ¡Saca el grito afuera! En el desierto no hay nadie más que nosotros y un par de areneros más.

Después de los saltos y la pura velocidad en las dunas, tuvimos un poco de tiempo, y aprendimos a hacer sandboarding o tabla de arena. Es como el surf, pero sobre la arena. Puede ser muy divertido pero peligroso si agarras mucha velocidad en dunas grandes.

Al final del día, un bonito atardecer nos despedía de la adrenalina del buggy, y nos calmaba con una hermosa puesta de sol.

2 responses to “Buggy, Arena y Sol

  1. Que maravilloso!!!!!!!!!!!!!!!!! y que adrenalina genera todo ese paseo!!!!!!!!!!!!!!!!! algo increible!!!!!!!! que bueno experimentar tantas vivencias desconocidas!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

  2. Me encanto este post gime es mas relato de propia experiencia me gusta mas q los otros que pareces una guia turistica jajja abrazooo

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